La participación en el delito (X): complicidad


La última conducta de participación en el delito que queda por analizar es la complicidad. El Código Penal, en su artículo 29, define a los cómplices como:

Los que, no hallándose comprendidos en el artículo anterior [entiéndase autores en sentido amplio, incluidos los inductores y sobre todo los cooperadores necesarios], cooperan a la ejecución del hecho con actos anteriores o simultáneos.

Tal y como se comentó en una entrada anterior, la pena prevista para los cómplices según el art. 63 CP es la inferior en grado a la prevista para los autores del acto típico.

En efecto, como forma de participación, la complicidad  es una conducta que no se encarga de la ejecución material del acto típico, sino que incrementa el riesgo de lesión o puesta en peligro del bien jurídico protegido; esto es, se trata de una cooperación no sustancial pero efectiva.

Tal y como establece el precepto, los actos de complicidad se llevan a cabo en un momento anterior o simultáneo a la comisión del hecho. Ahora bien, también debe considerarse como “momento simultáneo” el período de tiempo que tiene lugar antes de la finalización de la comisión del delito, si por las características del delito existe esta fase temporal; por ejemplo, en un delito de detención ilegal, debe entenderse que hay complicidad no sólo en el momento de detener efectivamente a la víctima, sino también posteriormente al momento de la detención pero antes de su puesta en libertad. Por otro lado, en aquellos delitos en que esta fase no existe o la “complicidad” se pretende realizar en un momento posterior a la comisión del hecho, no puede entenderse una conducta de participación, sino que nos tendríamos que referir a otra figura penal (por ejemplo, delito de encubrimiento regulado en el art. 451 CP).

En cuanto a los medios de cooperación, éstos son ilimitados, y pueden ser tanto físicos (aportar un objeto común) como psíquicos (apoyar al autor en su comisión, o prometer su auxilio posterior en caso de necesitarlo).

Finalmente, se ha de destacar que, como en la cooperación necesaria, se trata de una conducta dolosa, tanto para el acto de cooperación no necesaria como para la consumación del hecho principal: debe conocerse la ejecución del acto típico y debe haber voluntad de participar en él. Por otro lado, el exceso del ejecutor no vincula al cómplice.

Un comentario en “La participación en el delito (X): complicidad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s