La intervención en el delito (V): autoría mediata


La autoría mediata queda recogida en el artículo 28 del Código Penal cuando establece que autor es quien realiza el hecho “por medio de otro del que se sirven como instrumento“. Por ejemplo: A mata a B utilizando como instrumento a C. En este caso, A sería el autor del hecho, aunque quien realmente lo ejecuta es C.

La principal característica es la carencia de libertad en la voluntad de la persona que es utilizada como instrumento; esto es, el autor (A) es quien controla la comisión del delito y tiene el dominio de la voluntad del ejecutor (C). Ahora bien, ello no supone la carencia de responsabilidad del instrumento, puesto que es posible que el ejecutor material del delito responda penalmente si, por ejemplo, se encontraba en un supuesto de error vencible. Es importante tener esto en cuenta, ya que la delimitación entre autoría mediata e inducción (que es, a grosso modo, una conducta consistente en crear en otra persona la voluntad de cometer un hecho antijurídico) se basa en la carencia o no de libertad en la voluntad del ejecutor material, y no en la ausencia de responsabilidad del ejecutor.

En base a lo anterior, pueden distinguirse varios supuestos de instrumentalización:

  • El ejecutor actúa sin antijuridicidad por:
    • Ausencia de tipicidad: son los casos en los que concurre un error de tipo en el instrumento. Si es invencible, el ejecutor material es irresponsable; si el error es vencible, el instrumento responderá como autor inmediato imprudente (existiría autoría accesoria, sin acuerdo entre los coautores).

  • El ejecutor actúa sin culpabilidad porque:
    • Es inimputable (por ejemplo, el instrumento es un menor).

    • Actúa en error de prohibición: se hace creer al instrumento que la ejecución de la conducta no está prohibida o que se está legitimado para realizarla. Si es vencible, el ejecutor material es irresponsable; si es vencible, el instrumento responderá con la pena inferior en uno o dos grados (art. 14.3 CP).

En relación a la tentativa, ésta es apreciable no desde cuando el instrumento realiza los actos típicos, sino que se entiende que los actos se inician en un momento anterior, cuando el autor mediato inicia el proceso para incidir en la voluntad del futuro ejecutor material, por lo que la tentativa puede darse desde este punto.

Finalmente, se ha de destacar que esta forma de autoría sólo puede entenderse realizada dolosamente, sin que pueda apreciarse una autoría mediata por imprudencia: como es lógico, no se entiende que, de forma imprudente, se utilice a otra persona para cometer un acto delictivo. Eso sí, el delito que se cometa puede ser imprudente, pero no cambia que el uso de un instrumento para su perpetración sea doloso.

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