La ¿justicia? de las víctimas: las líneas de la reforma penal


El PP “ficha” al padre de Mari Luz como asesor en temas de justicia (ElPaís.com, 15/03/2010)

De izquieda a derecha, Mariano Rajoy, Juan José Cortés y Javier Arenas

La noticia informa que Juan José Crotés, padre de la menor asesinada, será el asesor en temas de justicia del Partido Popular. Sin entrar en posicionamientos políticos o posibles movimientos partidistas, el tema que afecta al derecho penal es el papel de las víctimas en las reformas penales.

Tal y como se dirá en una entrada posterior, la institucionalización de la justicia es un requisito para evitar la venganza de los afectados por el hecho delictivo: si dejáramos que las víctimas establecieran la condena, ésta quizá no se adecuaría estrictamente a los parámetros de la proporcionalidad o, en otras palabras, no se tendrá en cuenta este parámetro para establecer el tipo y la duración de la pena, sino que seguramente primará la intensidad del dolor de la víctima en detrimento de los criterios “razonables”. Esta posición de rechazo o de cautela a la hora de dar voto a las víctimas se encuentra patente en las declaraciones del Consejo General del poder Judicial, quien, a tenor de una noticia anterior recogida también en este blog,  se debe legislar desde la calma, “no desde el dolor de las víctimas o a golpe de telediario”. Esto no quiere decir que las víctimas no tengan que tenerse en cuenta ni ser escuchadas; nada más lejos de la realidad. Pero el papel de las víctimas tendría que quedarse ahí, en la voz, y no en el voto o, al menos, no en un voto primordial y principal, con un peso importante, para reformar el Código Penal.

A parte de los criterios que se usarían para legislar la materia penal, se ha de destacar de la noticia algunas ideas importantes.

A juicio de Cortés, “lo importante es llevar a cabo una lucha razonable y justa debido a que la mayoría de los ciudadanos apoya un cambio del Código Penal”, a lo que ha añadido que abogará por los postulados que ha defendido “desde siempre”, es decir, el endurecimiento de las penas, la prisión indefinida revisable, así como por “hacer que la justicia sea más ágil y efectiva”.

El PP, al igual que Cortés, ha venido defendiendo que el Código Penal endurezca las penas para los que cometan delitos en los que las víctimas son especialmente vulnerables, como los niños.

En primer lugar, sin entrar en la posible discusión sobre la cantidad de españoles que desean un cambio del Código Penal, se mencionan varias “posibles” – por no decir “casi seguras” – reformas. Por supuesto que la idea de la celeridad en la justicia es deseable y, a la vez, uno de los mayores retos. Las leyes procesales establecen plazos en los diferentes procesos judiciales, y no sólo en los procesos penales, tanto para las partes implicadas (presentar denuncia/demanda, recurrir…) como para la Autoridad judicial (plazo para establecer la fecha de la vista, para practicar las pruebas, para citar a las partes…). En el caso de la agilidad y celeridad del proceso, los importantes son los plazos procesales establecidos para el Juez. Ahora bien, ésta no es una reforma  fundamentalmente de las normas vigentes, sino que se tendría que hacer desde la práctica, puesto que la burocracia y la exponencial saturación de los Tribunales y de los Juzgados hacen que los plazos no puedan ser respetados, fijando así, por ejemplo, la vista para un juicio de lo contencioso-administrativo a un año vista, cuando la ley establece que se fijará antes de los siguientes trenta días. Una de las reformas que en breve entrará en vigor es la que afecta a la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la cual traspasa algunas competencias del Juez al Secretario judicial.

En el mismo sentido, también se habla de la prisión indefinida revisable, que sería el homólogo de la cadena perpetua, cuyo contenido se analizará cuando se hablen de las funciones y justificaciones de las penas. Es prematuro analizar el alcance y el significado de esta nueva pena, ya que aún no se conocen con seguridad los términos en la que será establecida. ¿Se impondrá a imputables o a inimputables? Es decir, ¿tiene una perspectiva terapéutica o retribucionista (cástigar al delincuente)? Algunos autores han apoyado y justificado la introducción de esta pena cuando se han analizado las posibles soluciones para los delincuentes “sexuales” (violadores) reincidentes y no rehabilitables, en la medida que esta nueva consecuencia penal permitiría aislar de la sociedad a estas personas por un período de tiempo superior al actual. ¿Será ésta la postura que adopte el legislador cuando introduzca esta medida?

Finalmente, destacar que, como puede comprobarse, los dos estractos anteriores hablan del endurecimiento de las penas como medida para evitar la comisión de ilícitos penales. En otras palabras, se entiende que el delincuente es una persona racional y, como tal, si las penas se elevan hasta el punto que no le sea beneficioso comoeter el delito, no delinquirá. Este es básicamente  argumento principal de la posición que justifica la pena como medida disuasoria, aunque también tendría que unirse la celeridad de la identificación y encarcelamiento del autor. Si bien esta es la postura más adoptada en la actualidad, el endurecimiento de las penas no conlleva per se la disminución de los delitos cometidos. Un claro ejemplo es lo que sucede en Estados Unidos: a pesar de que sus diferentes ordenamientos jurídicos prevén – en algunos Estados – la pena de muerte, los delitos que tienen asociados esta pena siguen cometiéndose. Racionalmente, si el delincuente sabe que si es identificado como el autor del delito será ejecutado, no cometerá el ilícito; sin embargo, esto no es así, por lo que este posicionamiento teórico no cumple su cometido al cien por cien. Otro ejemplo de pena también establecida en Estados Unidos es la llamada práctica de “three strikes, you’re out” – acuñando así una expresión de béisbol -: esto comporta que, si se cometen tres hechos delictivos del mismo tipo por la misma persona, al delincuente se le impone cadena perpetua. Ergo, cabe concluir que el endurecimiento de la pena no conlleva un descenso generalizado de los delitos, aunque quizá algunos tipos delictivos no se cometan con tanta frecuencia.

‘ficha’ al padre de Mari Luz como asesor en temas de justicia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s